Se dice con mucha frecuencia que las armas adquiridas por civiles alimentan la delincuencia, pero las cifras de armas denunciadas como robadas o extraviadas anualmente respecto del total de armas inscritas es bastante menor. Si se analizan las armas que se destruyen todos los años se puede ver que el 50% son armas hechizas, un 40% son armas de marcas que no se han importado legalmente al país hace más de 20 años y alrededor de un 10% corresponden a armas de marcas que se han importado legalmente en los últimos años.
Todas las armas que entran legalmente al país pasan por el Instituto de Control del Ejercito (IDIC) quien marca las armas físicamente con un cuño característico del banco de pruebas, por lo tanto, es indispensable que la autoridad lleve estadísticas y verifique la existencia de dicho cuño de banco de pruebas para así determinar si las armas incautadas provienen en su origen del comercio legal o si entran de contrabando.
Se debe incorporar las armas de fogueo al sistema de control las armas de fuego. La victima difícilmente puede distinguir entre una y otra por lo que la victimización es la misma. Por otro lado, estas armas de fogueo distorsionan las estadísticas ya que regularmente son catalogadas como armas de fuego reales sin ni siquiera haber sido modificadas, lo que engrosa las cifras que posteriormente se entregan por parte de las policías a la autoridad respecto de la cantidad de armas de fuego en manos de delincuentes, distorsionando el foco donde se deben aplicar más fiscalizaciones.
Otra fuente de armas y municiones que puede llegar a la delincuencia proviene de las mismas fuerzas armadas, policías y gendarmería. Al respecto es necesario que todas estas armas estén empadronadas en la base de datos sin excepción lo que permite identificar de inmediato su origen al ser incautadas, cosa que hoy no ocurre porque no todas las armas de las instituciones están empadronadas. Se debe también exigir que todas las compras de munición menor que realizan estas instituciones vengan de fábrica con una pintura en la vainilla que sea difícil de quitar de manera que al ser incautadas quede claro su origen.
